Shot peening y granallado usan granalla de acero, trabajan con equipos similares y pueden verse casi idénticos desde afuera. Esa similitud operativa genera una confusión frecuente: se los trata como intercambiables cuando en realidad tienen objetivos distintos, requieren abrasivos distintos y producen efectos completamente diferentes sobre el material. 

 

Elegir el proceso equivocado no solo da un resultado incorrecto: puede comprometer la integridad de la pieza o invalidar una certificación de calidad. 

 

¿Qué tienen en común el shot peening y el granallado? 

 

Los dos proyectan granalla metálica a alta velocidad sobre una superficie sólida. Los dos trabajan preferentemente con granalla esférica y comparten buena parte de la infraestructura de equipos. En ambos casos, el impacto genera un efecto mecánico sobre la capa superficial del material. 

 

Esa base común es lo que genera la confusión. Pero el objetivo de cada uno, y por lo tanto todo lo que importa en su ejecución, es diferente. 

 

Granallado: preparar la superficie 

 

El granallado actúa sobre la superficie en sentido literal: la limpia, elimina óxido, cascarilla, restos de moldeo o recubrimientos anteriores, y genera un perfil de rugosidad que permite que una pintura, un recubrimiento o una soldadura adhieran correctamente. 

 

El resultado es una superficie preparada para el siguiente paso del proceso productivo. La norma de referencia para limpieza es Sa 2½ según ISO 8501, y el perfil de rugosidad se mide en micrones o en mils según la aplicación. 

 

Para el granallado puede usarse tanto granalla esférica como angular. La granalla angular genera un perfil más agresivo y es preferida cuando se necesita mayor mordiente. La esférica produce un perfil más uniforme y suave. 

 

Shot peening: fortalecer el material 

 

El shot peening actúa sobre la estructura interna de la capa superficial: introduce tensiones compresivas residuales en el metal, lo que modifica sus propiedades mecánicas sin cambiar geometría ni agregar material. El objetivo no es limpiar ni preparar, es fortalecer. 

 

Para que eso ocurra, el abrasivo tiene que ser exclusivamente esférico, con granulometría precisa y dureza controlada lote a lote. Una partícula angular o rota no comprime la superficie: la raya, y el proceso pierde su efecto. 

 

La intensidad del proceso se controla con tiras Almen y los resultados deben ser trazables. En industrias como la aeroespacial, cada operación de shot peening está sujeta a especificaciones AMS y requiere documentación del proceso completo. 

 

Cuándo usar cada proceso 

 

Usás granallado cuando el objetivo es preparar una superficie antes de pintar, recubrir o soldar, o cuando necesitás eliminar contaminantes, óxido o restos de moldeo. Es el tratamiento previo estándar en estructuras metálicas, fundición y carpintería metálica. 

 

Usás shot peening cuando la pieza va a trabajar bajo cargas cíclicas, vibraciones o esfuerzos repetidos y necesitás extender su vida útil. Resortes, engranajes, componentes aeronáuticos, cigüeñales: todos se benefician del shot peening porque el problema no es la superficie visible, sino la fatiga subsuperficial. 

 

En muchos procesos industriales los dos se aplican en secuencia: primero granallado para limpiar, luego shot peening para fortalecer.